¿Las penas de tu mente están lastimando tu cuerpo?

Has tenido una semana de terror en la oficina y para colmo, amaneciste con un dolor que no te deja mover el cuello; probablemente lo primero que piensas es que dormiste mal o hiciste un movimiento fuerte, pero es muy posible que esa dolencia que sientes esté en un lugar que no puedes mover ni tocar.

Los dolores físicos asociados a condiciones emocionales adversas son igual o más comunes que los dolores causados por factores externos. El ruido, la contaminación o una semana de trabajo difícil no te van a dar un porrazo en la cabeza, pero podrían hacerte sentir dolor como si lo hubieran hecho.

En este día a día de velocidades vertiginosas, las personas nos pasamos la vida corriendo de un lado para otro para lograrlo todo en el menor tiempo posible, nos levantamos a las malas cuando ya tenemos veinte minutos de retraso, nos encorvamos frente al computador durante horas para no pasarnos una fecha de corte, en el gimnasio hacemos cinco minutos de cardio para ir a hacer dos horas de entrenamiento de fuerza; lo que no estamos teniendo en cuenta es que tanta prisa solo nos está causando un enorme cansancio.

Estrés

Vamos a explicarnos: en nuestra sociedad hemos adoptado la mala costumbre de querer las cosas bien hechas y en tiempo récord, queremos un cuerpo espectacular para las vacaciones que son dentro de un mes, queremos un ascenso cuando llevamos dos meses en una empresa, queremos conseguir al amor de nuestra vida en una cita; esto lo que hace es poner una cantidad de estrés y ansiedad en nuestras mentes muy difícil de controlar y como ella no se puede quejar, manda a tu cuello, tu espalda y tu cabeza a que lo hagan por ella.

Sabemos que es difícil no caer en ese ritmo supersónico que nos quieren vender los medios de comunicación y la publicidad, pero como ellos mismos lo dirían ¡No lo busques más! Ese es el secreto. La única fórmula que existe para que tu mente no haga que tu cuerpo te duela es que dejes los relajantes musculares a un lado y atiendas a la verdadera razón de tu dolencia.

Es tan sencillo empezar como sentarte en un lugar tranquilo y pensar: ¿qué está pasando por mi cabeza que pueda estar afectando mi cuerpo? A veces es exceso de trabajo, en otras, falta de distracciones. Y sí, lo sabemos, por estos tiempos las distracciones nos son presentadas como el

mismísimo demonio, pero la verdad es que tu mente las necesita tanto como tu cuerpo necesita el ejercicio.

Meditar

Meditar, leer un libro, escuchar música con las luces apagadas, bailar, dormir, cantar; no te creas el cuento de que el tiempo que no estás produciendo no le estás sirviendo al mundo. Darle tiempo a tu bienestar emocional es más productivo a largo plazo, te proporciona mayor concentración y capacidad de discernimiento.

Hoy nos enfrentamos a una epidemia sin precedentes, el COVID-19 ha causado una verdadera revolución en nuestro estilo de vida. Lo curioso, es que con la pandemia, nos damos cuenta de que ya había un virus antes del coronavirus: el estrés y la ansiedad se tomaron el mundo hace varios años ya, y con la llegada de la cuarentena, lo único que hizo fue mutar.

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No solo cuides tu cuerpo durante esta pandemia, cuida tu mente del exceso de trabajo, de las consecuencias psicológicas que puede traer el encierro, cambia de rutina, de escenario, llama a tus seres queridos, si necesitas parar, hazlo, respira profundo y retoma, juntos vamos a salir de esta.